El Mapa Mental

Hace 800 años, las cartas de navegación decían que si ibas más allá del horizonte, caerías por un abismo. Los marineros no evitaban cruzar el océano porque fuera imposible, sino porque creían que era imposible. Su mapa los mantenía atados a puerto, paralizados por un peligro que no existía.

Hoy ya no tememos al borde del mundo, pero seguimos operando con mapas mentales desactualizados.

¿Qué es tu Mapa Mental?

El mapa es tu interpretación de la realidad. No define cómo son las cosas, sino cómo tú las ves.

En base a eso, pensamos, sentimos y finalmente actuamos (o no).

Aquí está definido lo que crees posible, lo que se puede pensar o sentir y las reglas invisibles sobre lo que está y no está permitido.

En psicología clínica, a esto lo llamamos esquemas cognitivos. Son las reglas que aprendiste en tu historia vital sobre quién eres y cómo funciona el mundo. A menudo suenan así:

«No soy lo suficientemente bueno».

«Si fallo, seré rechazado».

«El mundo es un lugar hostil y debo estar siempre alerta».

Damos por hecho que estas reglas son verdades absolutas. Al fin y al cabo, es lo que nos ha dictado nuestra experiencia hasta hoy. Pero, al igual que aquellos marineros antiguos, a menudo estamos navegando basándonos en errores de interpretación, no en la realidad.

El enfoque científico: Terapia Cognitivo Conductual (TCC)

No se trata de usar el «pensamiento positivo» para engañarnos o maquillar la realidad. Vamos a usar el pensamiento empírico.

Mi trabajo no es decirte qué pensar, sino enseñarte a auditar tu propia interpretación de la realidad. En este caso utilizando la Terapia Cognitivo Conductual para poner a prueba la validez de tu esquema mental, de tus creencias:

Identificar: ¿Qué te estás diciendo ante esta situación difícil?

Cuestionar: ¿Es este pensamiento un hecho probado o una interpretación sesgada (un «dragón» dibujado en el mapa)?

Reestructurar: ¿Podemos dibujar una interpretación más precisa que se ajuste a los hechos y te permita maniobrar mejor?

El objetivo

No somos responsables de cómo se dibujó nuestro esquema mental en la infancia, pero como adultos, somos 100% responsables de actualizar ese mapa.

La meta no es tener un mapa que diga falsamente que «todo es maravilloso», sino tener un mapa fiel a la realidad. Solo cuando vemos los escollos donde realmente están, y los puertos seguros donde lo son, podemos navegar con seguridad y libertad.