La Brújula

Lo que es valioso para tí

 

«Navegar no es solo mantenerse a flote; es decidir un rumbo y sostenerlo a pesar de las dificultades. En la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), esto se traduce en una habilidad fundamental: la Flexibilidad Psicológica.

1. La Brújula: Tus Valores vs. Tus Objetivos

En terapia, a menudo confundimos lo que queremos conseguir (objetivos) con la persona que queremos ser (valores).

  • El Objetivo es un destino en el Mapa: «Tener pareja», «Ganar X dinero», «Que se me pase la ansiedad». Son hitos. Se alcanzan o no. Se tachan de la lista.
  • El Valor es la Brújula: «Ser una persona curiosa», «Actuar con valentía», «Cuidar de los demás”. Nunca se termina de alcanzar del todo; es una dirección, un rumbo vital.

El problema surge cuando actuamos solo para «llegar» o para «dejar de sufrir» (evitación). La propuesta aquí es distinta: orienta tus acciones hacia lo que es valioso para ti, no solo hacia lo que es cómodo. A veces, para ir hacia tu Norte, tendrás que atravesar zonas de incomodidad. La brújula no señala un viaje fácil, apunta hacia un viaje con sentido.

2. El Mapa: Fusión Cognitiva vs. Realidad

Tu mente genera pensamientos constantemente. Es su trabajo: dibujarte un escenario, un mapa, para protegerte. El problema clínico no es que aparezcan pensamientos negativos («no valgo», «va a salir mal»); eso es algo normal.

El problema es fusionarnos con ellos: no ver más allá del papel. Leemos la anotación mental “peligro” y nuestro cuerpo reacciona como si hubiera un dragón delante. Quizás ese mapa fue útil en el pasado, pero a menudo está desactualizado.

La Defusión es la capacidad de mirar el mapa y decir: «Estoy teniendo el pensamiento de que esto es peligroso». Hay mucha diferencia. Al etiquetarlo como un evento mental (un dibujo en el papel) y no como una verdad absoluta (la realidad), recuperas la libertad. Ahora puedes decidir en vez de obedecer ciegamente.

3. El Barco: El «Yo Contexto»

A menudo creemos que somos nuestra historia. «Soy ansiosa», «Soy abogado», «Soy un desastre». Si te identificas con esa carga, cuando la carga es pesada, sientes que te hundes. Es una trampa de identidad: si tú fueras tus pensamientos, desaparecerías cuando ellos cambian. Pero tú permaneces.

Tú no eres la carga. Tú eres el barco. El barco ha llevado oro, ha llevado ratas, ha llevado armas y ha llevado flores. ¿Se convierte el barco en rata por llevar ratas? No. ¿Deja de ser barco cuando lleva basura? No. Eres el vehículo donde se experimenta todo eso. El barco permanece, la carga cambia.

Tú eres el contexto donde ocurren esas experiencias (pensamientos y emociones), pero ellas no te definen. Eres el contenedor capaz de llevar cualquier carga y seguir navegando.

En resumen

La salud mental no es la ausencia de pensamientos difíciles o emociones dolorosas (eso es imposible). La salud es la Flexibilidad Psicológica: la capacidad de notar lo que sientes y piensas (sin huir ni pelear) y, aun así, elegir hacer lo que es valioso para ti.

  • Rigidez (Patología): «No puedo hacer X hasta que se me pase el miedo». (El mapa manda).
  • Flexibilidad (Salud): «Llevo al miedo conmigo mientras hago X, porque X es importante». (La brújula manda).