Nuestro Barco

A menudo tratamos a nuestro cuerpo como si fuera un simple vehículo de alquiler: algo que nos lleva de un lado a otro y a lo que solo prestamos atención cuando se avería. Olvidamos que habitamos la maquinaria biológica más compleja que existe.

Pensemos en el cerebro. Aunque solo representa aproximadamente el 2% de tu peso corporal, consume cerca del 20% de toda tu energía. Es un órgano increíblemente exigente. Si esa energía no llega correctamente, o si el sistema está intoxicado por falta de descanso, el cerebro empieza a «ahorrar recursos». Lamentablemente, las primeras funciones que recorta son las más complejas y necesarias para tu bienestar: la regulación emocional, la atención sostenida y la capacidad de planificar a largo plazo.

El error de separar Mente y Cuerpo

Como sociedad, hemos caído en el error conceptual de separar la «salud mental» de la «salud física», como si la mente flotara en una nube ajena al cuerpo. Hemos diseccionado tanto al ser humano para etiquetarlo que a veces perdemos la imagen global.

Nada está más lejos de la realidad. No existe un pensamiento sin una neurona que se dispare, y esa neurona es una célula viva que necesita oxígeno, glucosa y descanso para funcionar.

Si tu neurobiología está inflamada por una mala nutrición, o tu sistema nervioso está hiperactivado por una falta de sueño crónica, es fisiológicamente imposible que tu mente esté en calma. Intentar hacer terapia cognitiva (cambiar cómo piensas) sin atender antes a tu estado fisiológico es como intentar instalar un software de última generación en un ordenador con la batería agotada y el procesador sobrecalentado.

¿Qué es realmente el Autocuidado?

Olvida la idea del autocuidado como un lujo o un premio que nos permitimos.

El autocuidado no son caprichos. Es el mantenimiento biológico no negociable que tu cerebro necesita para permitir que tu psicología funcione.

En un contexto clínico, nos centramos en los pilares que sostienen tu sistema nervioso:

Sueño Reparador: El taller nocturno

No es simplemente «descansar». Durante el sueño, tu cerebro limpia toxinas metabólicas y procesa las experiencias emocionales del día. Sin un sueño de calidad, la corteza prefrontal (la parte racional y adulta de tu cerebro) pierde la capacidad de regular a los centros emocionales más primitivos, dejándote más reactivo e irritable.

Nutrición e Hidratación: El combustible

Un cerebro con fluctuaciones constantes de glucosa o carencias nutricionales es un cerebro en alerta. La alimentación no es solo estética; es la materia prima con la que fabricas tus neurotransmisores (como la serotonina, la «hormona de la felicidad»).

Movimiento Físico: Neuroquímica en acción

No hablamos de deporte para adelgazar, sino de movimiento para regularse. El ejercicio físico es una de las herramientas más potentes que tenemos para liberar factores neurotróficos (que ayudan a las neuronas) y endorfinas, actuando como un ansiolítico natural.

El enfoque científico: La Activación Conductual

Sabemos esto, y aun así, es difícil cambiar. Cuando estamos mal, lo último que queremos es movernos o cocinar sano.

Por eso, en consulta no te pediré que «tengas fuerza de voluntad» ni esperaremos a que «te apetezca». Utilizaremos principios de Activación Conductual. La evidencia científica nos muestra que la motivación a menudo no precede a la acción, sino que la sigue.

No esperamos a sentirnos bien para empezar a cuidarnos; empezamos a cuidarnos (con pequeñas acciones y viables) para que nuestro sistema empiece a tener la energía para sentirse bien.

El objetivo

El objetivo no es convertirte en un atleta olímpico. El objetivo es un barco sin fisuras. Solo cuando tu biología deja de ser una fuente de estrés añadido y se convierte en un soporte fiable, puedes levantar la vista con seguridad hacia el horizonte que quieres conquistar.